Caso de éxito: el compostaje

Tierra buena, ¡todo está bien!

El compostaje se refiere al proceso biológico del ciclo de nutrientes en el que la materia orgánica fácilmente utilizable es descompuesta por bacterias y hongos bajo la influencia del oxígeno atmosférico. Además del dióxido de carbono, se liberan minerales solubles en agua, como nitratos, sales de amonio, fosfatos, compuestos de potasio y magnesio, que actúan como fertilizantes. Hoy en día, el compostaje ya no se realiza sólo en el jardín de casa, sino que también se lleva a cabo a gran escala, especialmente en los municipios. Hay más de 1.000 plantas de compostaje en todo el país.

El desafío

Según la Oficina Federal de Estadística alemana, en 2011 se compostaron o fermentaron en plantas de biogás unos 14 millones de toneladas de residuos biogénicos en Alemania, que luego se reutilizaron en la tierra. Según el Reglamento de biorresiduos, es obligatorio documentar las mediciones de temperatura de todos los lotes de compostaje. Este registro es necesario debido al papel clave de la temperatura, que mata de forma fiable los microorganismos peligrosos del material. Estos datos deben estar disponibles en todo momento para el organismo gubernamental de verificación correspondiente. Durante el procesamiento higiénico, la curva de temperatura debe registrarse mediante la medición directa continua y no invasiva de la temperatura en el material a procesar y el registro automático de los valores de temperatura. El control de la temperatura suele ser realizado manualmente por los operarios de la planta de compostaje, lo que supone un gasto de personal muy elevado.

JUMO Wtrans B en uso en una escombrera

Enfoque de la solución

Durante el compostaje, debe mantenerse una temperatura superior a 55 °C para toda la mezcla durante un periodo lo más continuado posible de 2 semanas o 65 °C durante una semana. La temperatura de transformación debe medirse y documentarse a intervalos regulares, al menos una vez por día de trabajo. El equipo utilizado para medir la temperatura debe calibrarse periódicamente, al menos una vez al año, y la propia calibración debe estar documentada. Sólo con una documentación completa del control del proceso realizado, que pueda ser rastreado en cualquier momento, el compost producido se considera higiénicamente seguro. A menudo, el control de la temperatura lo realizan manualmente los operarios de la planta de compostaje, lo que requiere una carga de trabajo correspondientemente alta. A la vista de estos requisitos y de los gastos que suponían, el cliente, GFA Lüneburg gkAöR", optó por el sistema de automatización JUMO mTRON T y los sensores de temperatura por radio JUMO Wtrans B. De este modo, todo el proceso se supervisa de forma totalmente automática y se documenta a prueba de manipulaciones.

Planta de compostaje y receptor JUMO Wtrans

Planta de compostaje y receptor JUMO Wtrans

JUMO Wtrans vista frontal

Solución de medición inalámbrica de JUMO Wtrans

El éxito del proyecto

Las máscaras de pantalla predefinidas de serie reducen considerablemente el tiempo de puesta en marcha para el usuario. Todo el proceso de control y documentación de las temperaturas se ha simplificado mucho para GFA Lüneburg gracias a la implantación de esta solución.